En Patio Bonito hay aproximadamente 3.300 perros, según la caracterización realizada por sus residentes. El dato se suma a otro hallazgo de la investigación comunitaria: una importante presencia de personas mayores. En medio de la revisión del POT de Medellín, estas cifras abren una conversación que va más allá del uso del suelo: ¿cómo debería desarrollarse un barrio pensado también para cuidar a quienes lo habitan?
En Patio Bonito viven 8.537 personas en las 48 unidades residenciales y edificios que hicieron parte de la caracterización adelantada por los “Residentes de Patio Bonito”.
Pero no viven solas.
La investigación comunitaria identificó aproximadamente 3.300 perros en el barrio. Y la cifra podría ser mayor si se considera que el ejercicio no contabilizó gatos, aves, conejos y otros animales de compañía.
Es un dato que sorprende, pero sobre todo ayuda a comprender cómo ha cambiado la manera de habitar este sector de El Poblado.
Porque cuando en un territorio viven miles de animales de compañía, la planeación del barrio también debería preguntarse dónde caminan, qué espacios comparten con las personas y cómo garantizar una convivencia adecuada.
Un barrio donde el cuidado empieza a ser protagonista
En la primera entrega de este especial sobre Patio Bonito contamos cómo un grupo de ciudadanos decidió organizarse para conocer mejor quiénes viven en el barrio.
Con información suministrada por administradores de edificios y unidades residenciales, lograron identificar 2.656 apartamentos y 8.537 residentes. Posteriormente, cerca de 5.300 personas respondieron una encuesta comunitaria.
Uno de los resultados que más llamó la atención fue la composición por edades: el 73% de quienes respondieron manifestó tener más de 65 años.
Ahora aparece otro dato que ayuda a completar esa fotografía: los aproximadamente 3.300 perros identificados por la comunidad.
No estamos hablando solamente de cifras. Estamos hablando de cómo se vive el barrio.
Personas mayores, animales de compañía y familias comparten un territorio ubicado muy cerca de algunas de las zonas con mayor actividad comercial y turística de Medellín.
Esa realidad permite plantear una pregunta diferente frente al nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT):
¿Qué necesita Patio Bonito para seguir siendo un buen lugar para vivir y cuidar?
3.300 perros también necesitan barrio
La presencia de animales de compañía plantea necesidades que hace unas décadas difícilmente hacían parte del diseño de una unidad residencial.
Y ahí Patio Bonito enfrenta una situación particular.
Según la información recopilada por los residentes, muchas de las unidades residenciales del sector tienen más de 30 años y las más recientes incluidas en su investigación rondan los 21 años de construcción.
En aquella época, señalan, disponer de zonas específicas para mascotas no era una característica habitual de estos proyectos.
Pero la manera de habitar cambió.
Hoy miles de perros necesitan salir de los apartamentos, caminar, hacer actividad física y compartir espacios que originalmente no fueron diseñados pensando en ellos.
Eso significa que buena parte de esa vida termina ocurriendo en ascensores, zonas comunes, antejardines, andenes y pequeños espacios verdes.
Y allí comienzan algunos de los conflictos de convivencia identificados por la comunidad.
Cuidar las mascotas también significa cuidar a los vecinos
Los “Residentes de Patio Bonito” expresaron varias preocupaciones relacionadas con la tenencia responsable de animales.
Entre ellas mencionan perros que permanecen solos y ladran durante largos periodos, acumulación de pelo y olores en ascensores, animales que utilizan espacios destinados a niños y propietarios que no recogen las heces durante los recorridos por el barrio.
Estas situaciones corresponden a experiencias y percepciones recogidas por los residentes y no pueden generalizarse a todas las personas que tienen animales de compañía en Patio Bonito.
Sin embargo, ponen sobre la mesa una discusión necesaria: el bienestar animal y la convivencia no son asuntos enfrentados.
Una ciudad que reconoce a los animales como seres sintientes también necesita promover responsabilidades entre quienes los tienen bajo su cuidado.
Recoger las heces, respetar las zonas infantiles, evitar afectaciones en espacios comunes y comprender que existen personas con alergias, dificultades respiratorias o temor a determinados animales también hacen parte del cuidado.
En otras palabras, cuidar a los animales también significa cuidar a quienes no tienen animales.
¿Dónde caminar con una mascota en Patio Bonito?
Esta pregunta conecta directamente el bienestar animal con la planificación urbana.
Los residentes consideran que Patio Bonito dispone de pocos espacios verdes exteriores a las unidades residenciales donde puedan caminar tranquilamente con sus mascotas.
Entre los principales espacios mencionan el corredor de la quebrada La Presidenta. Sin embargo, algunos residentes manifiestan que diferentes situaciones de seguridad, salubridad y convivencia dificultan su aprovechamiento cotidiano.
Ante esa situación, los andenes terminan convirtiéndose en uno de los principales lugares para caminar.
Pero allí aparece otra tensión.
La comunidad manifiesta preocupación por la ocupación de algunos andenes y antejardines con vehículos o actividades comerciales y por la reducción de espacios verdes disponibles.
Son afirmaciones de los residentes que requieren ser contrastadas caso por caso con las autoridades competentes.
Pero la pregunta que generan es válida:
¿Cuánto espacio cotidiano necesita un barrio para cuidar la vida que ocurre en él?
Un andén sirve para mucho más que desplazarse
Para una persona joven, caminar unos metros adicionales para esquivar un obstáculo puede parecer una dificultad menor.
Para una persona mayor, una persona con movilidad reducida o alguien que camina acompañado de un animal, puede representar una barrera.
Por eso hablar de andenes no es hablar solamente de infraestructura. Es hablar de autonomía.
Un andén accesible sirve para pasear un perro, pero también para que una persona mayor pueda seguir haciendo su vida de manera autónoma.
En un territorio donde la encuesta comunitaria encontró una alta participación de personas mayores y donde se estima que viven miles de animales de compañía, la caminabilidad debería convertirse en una variable central de cualquier conversación sobre su futuro.
¿Qué tiene que ver todo esto con la baja mixtura?
Mucho.
La baja mixtura suele aparecer en las discusiones sobre el POT como un concepto técnico relacionado con los usos permitidos del suelo.
Para los residentes de Patio Bonito, sin embargo, tiene una dimensión mucho más cotidiana.
Su solicitud es conservar un modelo donde la vivienda continúe siendo predominante y las actividades económicas sean compatibles con la tranquilidad residencial.
Eso no significa impedir el comercio.
Significa preguntarse qué comercio, qué servicios y qué actividades aportan a la vida del barrio sin desplazarla.
Y cuando la discusión se mira desde el cuidado, aparecen posibilidades interesantes.
La economía del cuidado también puede generar desarrollo
Patio Bonito no tiene que convertirse en una extensión del Parque Lleras o de Provenza para beneficiarse de la dinámica económica y turística de El Poblado.
Tiene condiciones para construir una identidad diferente.
Su ubicación, la presencia de personas mayores, los animales de compañía y la existencia de servicios de salud, iglesias y otros establecimientos de bajo impacto permiten imaginar una economía mucho más relacionada con el bienestar cotidiano.
Cafés tranquilos, servicios para personas mayores, veterinarias y establecimientos especializados en animales de compañía, gastronomía de bajo impacto o actividades asociadas al turismo religioso muestran que conservar la baja mixtura no necesariamente significa renunciar al desarrollo económico.
Puede significar apostar por otro tipo de desarrollo: uno que encuentre oportunidades económicas precisamente en las características de la comunidad que ya habita el territorio.
Tal vez esa sea la conversación que Patio Bonito puede aportar a la revisión del POT de Medellín.
No solamente preguntarnos qué usos permite el suelo.
Sino algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, más profundo:
¿Qué tipo de barrio necesitamos construir para que todas las formas de vida que lo habitan puedan convivir y ser cuidadas?




