Para cerrar este mes de septiembre, tiempo en el que cobra especial fuerza la conversación sobre prevención del suicidio, Sebastián Montoya retoma una pregunta que comenzó hace varios años en Medellín y que hoy recorre nuevos escenarios del país: “¿Por qué no me entienden en mi casa?”.
En Colombia, hablar de salud mental y prevención del suicidio sigue siendo una conversación urgente. Durante 2025, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses registró, de manera preliminar, 2.823 muertes por suicidio en el país; 754 correspondieron a jóvenes entre los 18 y 28 años y 314 a adolescentes de 12 a 17 años. Consultar boletines estadísticos de Medicina Legal Las cifras del DANE también ubican las lesiones autoinfligidas intencionalmente entre las principales causas de muerte no natural de la población joven durante 2025. Consultar estadísticas de defunciones del DANE Los primeros registros de 2026 mantienen la necesidad de atención: en enero, Medicina Legal reportó un incremento preliminar del 4,33 % frente al mismo mes de 2025. Más que estadísticas, estos datos hablan de personas, familias y entornos que requieren escucha, prevención y acceso oportuno a atención en salud mental.
Hay preguntas que pueden parecer propias de la adolescencia, pero que nos acompañan durante buena parte de la vida. ¿Por qué no me escuchan? ¿Por qué es tan difícil hablar en casa? ¿Qué ocurre cuando aquello que sentimos no encuentra palabras o alguien dispuesto a escucharlas?
En 2019, el comunicador social, actor, escritor y gestor cultural Sebastián Montoya, fundador de Sueña, Cree y Sé Feliz, convirtió una de esas preguntas en un conversatorio: “¿Por qué no me entienden en mi casa?”.
La propuesta abrió conversaciones alrededor de diversidad sexual, relaciones entre padres e hijos, identidad, traumas generacionales, silencios familiares y salud mental.
Hoy, esa experiencia encuentra una nueva etapa a través de La Gira del Quizás, que se realiza actualmente en la ciudad de Bogotá
De una conversación en Medellín a otros escenarios
La historia comenzó como una conversación en la Universidad de Antioquia. Posteriormente llegó a instituciones como el ITM y la UPB, además de empresas y organizaciones.
En 2021 cruzó fronteras y llegó al Estado de Cuautitlán Izcalli, en México, donde se realizaron tres encuentros consecutivos que, según el comunicado de la organización, reunieron a más de 300 personas. Durante la pandemia, la iniciativa también tuvo una etapa digital.
Pero esta historia también tiene una conexión directa con El Poblado.
A través del proceso comunitario Manila, mi encanto, el conversatorio llegó a diferentes espacios de la Comuna 14, entre ellos instituciones educativas, Juntas de Acción Comunal y otros escenarios comunitarios.
Ese paso por el territorio recuerda algo importante: hablar de salud mental no tiene que ocurrir únicamente en un consultorio. La familia, el colegio, la universidad, el barrio y los espacios comunitarios también pueden convertirse en lugares para conversar, reconocer lo que está ocurriendo y fortalecer redes de apoyo.
La Gira del Quizás: historias para abrir conversaciones
Ahora, “¿Por qué no me entienden en mi casa?” se integra a La Gira del Quizás, una propuesta construida alrededor de la novela Quizás por siempre…, escrita por Sebastián Montoya.
La obra transita por la Medellín de comienzos de los años 2000 y la conecta con el presente mediante historias relacionadas con diversidad, identidad, amor, relaciones familiares y heridas emocionales.
La intención es que literatura y conversación se encuentren en colegios, universidades, empresas, familias, instituciones y escenarios culturales de Colombia.
Más que entregar respuestas únicas sobre la salud mental, la propuesta pone sobre la mesa preguntas que muchas veces resultan difíciles de formular: ¿qué estamos callando?, ¿qué hemos heredado de nuestras familias?, ¿qué necesitamos conversar y cómo podemos aprender a escucharnos?
Una experiencia personal que se convirtió en una iniciativa
Detrás del proyecto también está la propia historia de Montoya.
De acuerdo con el comunicado de prensa, Sueña, Cree y Sé Feliz nació después de una experiencia personal de ideación suicida de su fundador. Desde 2019, la organización desarrolla acciones relacionadas con la prevención de la ansiedad, la depresión y el suicidio juvenil mediante herramientas como el arte, la cultura, la escritura y el acompañamiento emocional.
Contar esta experiencia no significa plantear que exista una única manera de afrontar una crisis de salud mental. Cada historia es diferente y puede requerir acompañamiento profesional, familiar, institucional y comunitario.
Sí permite, en cambio, poner sobre la mesa una conversación necesaria: pedir ayuda y expresar lo que sentimos no debería convertirse en motivo de vergüenza, discriminación o estigmatización.
Septiembre: hablar también es una forma de cuidar
Septiembre pone una atención especial sobre la prevención del suicidio. Sin embargo, esta conversación no debería limitarse a un mes, una campaña o una fecha conmemorativa.
Escuchar sin juzgar, tomar en serio el sufrimiento emocional, evitar minimizar lo que otra persona está sintiendo y facilitar el acceso a acompañamiento son acciones que pueden contribuir a construir entornos más protectores.
Esto adquiere todavía más importancia cuando hablamos de adolescentes y jóvenes, así como de personas que pueden enfrentar discriminación o rechazo por su orientación sexual, identidad o expresión de género, discapacidad, origen, situación económica u otras condiciones personales y sociales.
Desde un enfoque de derechos, hablar de salud mental también implica reconocer el derecho de todas las personas a recibir atención y acompañamiento digno, oportuno y libre de discriminación.
Volver a escucharnos
La nueva etapa de La Gira del Quizás propone llevar esta conversación a diferentes lugares del país. Según sus organizadores, la intención es conectar generaciones y preguntarse qué podría transformarse si las personas se escucharan con mayor atención.
Quizás por eso aquella pregunta formulada hace varios años sigue teniendo vigencia: “¿Por qué no me entienden en mi casa?”
Pero desde El Poblado podemos sumarle otra: ¿Cuándo fue la última vez que preguntamos a alguien cercano cómo se siente y nos quedamos, de verdad, a escuchar su respuesta?
Porque hablar de prevención también es hablar de vínculos, cuidado y acceso a ayuda. Es construir familias, colegios, universidades, organizaciones y barrios donde las personas puedan encontrar espacios seguros para expresar lo que están viviendo y recibir acompañamiento cuando lo necesiten.




