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Navidad podría llegar con racionamiento: El Poblado debe entrar en modo ahorro

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La crisis climática ya llegó a nuestra puerta. Ahorrar agua y energía no puede ser solo una tarea de los hogares: hoteles, restaurantes, comercios y turistas también deben cuidar el recurso que sostiene la vida y la economía del territorio.

El Poblado no está, por ahora, dentro de los turnos de racionamiento que se aplican en otros sectores de Medellín. Pero eso no significa que estemos por fuera de la crisis.

Toda la comuna 14 se abastece del sistema La Fe, el mismo que también lleva agua a sectores del centro y sur de Medellín, así como a Envigado, Itagüí, Sabaneta, La Estrella y Caldas. La advertencia es seria: si continúan bajando los caudales y no logramos reducir el consumo, desde diciembre podrían presentarse déficits en este sistema.

No es una fecha anunciada para un racionamiento. Es una alerta que debe movernos hoy, antes de que una Navidad con restricciones de agua pase de ser una posibilidad a una realidad.

El embalse La Fe nos conecta como territorio

El agua que usamos en nuestras casas, hoteles, restaurantes, oficinas y espacios de entretenimiento no llega sola a la llave. Proviene de un sistema que depende de las lluvias, de los caudales de los ríos y de una infraestructura que tiene límites.

Según información entregada por EPM, el embalse La Fe se encontraba entre el 77 % y el 78 % de su nivel al 8 de septiembre. Sin embargo, el reto no es únicamente cuánto agua hay hoy, sino cuánta se debe conservar para los meses secos que vienen.

EPM ha advertido que sus proyecciones, antes ubicadas para comienzos de 2027, ahora muestran señales de posible déficit desde diciembre. La disminución de los caudales de los ríos Buey y Piedras, que ayudan a alimentar el sistema, hace que el panorama requiera medidas urgentes. Conozca el reporte sobre La Fe y El Poblado.

La meta para quienes dependemos de La Fe es ahorrar, en promedio, 70 litros diarios por vivienda o establecimiento. En una de las mediciones recientes, el ahorro fue de apenas 15 litros por usuario. Es un avance, pero todavía está muy lejos de lo necesario.

En El Poblado, el ahorro no puede quedarse en los hogares

Cuando se habla de ahorrar agua, con frecuencia el mensaje recae sobre las familias: duchas más cortas, cerrar la llave al cepillarse los dientes, reutilizar el agua de la lavadora o no lavar vehículos con manguera.

Son acciones necesarias. Pero en El Poblado no podemos dejar toda la responsabilidad en los hogares.

Nuestra comuna tiene una intensa actividad comercial, hotelera, gastronómica, turística y de entretenimiento. Cada fin de semana recibimos visitantes; funcionan decenas de hoteles, restaurantes, cafés, bares, centros comerciales, oficinas y espacios para eventos. También allí se consume agua. También allí se debe ahorrar.

La sostenibilidad no puede ser una frase bonita en la carta de un restaurante, en la recepción de un hotel o en una publicación de redes. Debe convertirse en decisiones medibles y visibles.

Hoteles: los turistas también pueden cuidar el agua

El turismo puede ser una oportunidad para mostrar lo mejor de Medellín. Pero también debe asumir la responsabilidad de no aumentar la presión sobre los recursos naturales de la ciudad.

¿Qué están haciendo los hoteles de El Poblado para evitar el desperdicio de agua? ¿Tienen sistemas de medición por habitación? ¿Reparan fugas con rapidez? ¿Invitan a reutilizar toallas y lencería sin trasladar la responsabilidad a sus huéspedes? ¿Capacitan a su personal? ¿Recogen y usan aguas lluvias cuando es posible?

La invitación también es para quienes nos visitan: cuidar el agua debe ser parte de la experiencia de conocer Medellín. El mejor recuerdo que una persona puede dejarle a esta ciudad no está en una fotografía ni en una reseña: está en haber usado responsablemente sus recursos.

Restaurantes y comercios: cada litro cuenta

El sector gastronómico tiene un papel fundamental. Cocinas, lavaplatos, baños, procesos de limpieza, lavado de insumos y mantenimiento pueden representar consumos importantes si no hay controles claros.

Algunas medidas sencillas pueden marcar una diferencia:

  • Revisar y reparar fugas de inmediato.
  • Instalar dispositivos ahorradores en grifos y sanitarios.
  • Capacitar al personal en lavado eficiente de vajilla e insumos.
  • Evitar lavar andenes, terrazas o vehículos con manguera.
  • Medir el consumo semanal y fijar metas de reducción.
  • Informar a clientes y proveedores sobre las acciones adoptadas.
  • Reducir también el consumo de energía en iluminación, refrigeración y climatización.

No se trata de afectar la calidad del servicio. Se trata de innovar para que el servicio sea compatible con el cuidado de la vida.

Una campaña para que El Poblado cuide su agua

Desde El Poblado en Historias proponemos construir una campaña comunitaria con hoteles, restaurantes, comerciantes, organizaciones sociales, juntas de acción comunal, visitantes y la institucionalidad: “El mejor regalo que le dejamos a Medellín es cuidar su agua”

La campaña puede promover compromisos concretos, metas de ahorro y buenas prácticas visibles en establecimientos turísticos y gastronómicos.

También debe convocar a la Secretaría de Turismo de Medellín. El turismo sostenible no puede limitarse a promocionar destinos, atraer visitantes o aumentar reservas. Debe incorporar indicadores ambientales, acompañamiento a los negocios y una estrategia clara para el uso eficiente del agua y la energía.

El Poblado tiene la oportunidad de liderar una conversación distinta: una en la que el desarrollo turístico no se mida solamente por el número de visitantes, sino por la capacidad de cuidar el territorio que los recibe.

Cuidar el agua es cuidar derechos

El acceso al agua es un derecho humano. Cuando falta, no todas las personas enfrentan las consecuencias de la misma manera.

Las restricciones golpean con más fuerza a quienes trabajan largas jornadas, a personas mayores, familias con niños y niñas, trabajadores del sector servicios, personas con discapacidad, comunidades en condiciones de vulnerabilidad y pequeños negocios con menor capacidad de respuesta.

Por eso, ahorrar agua no es un acto individual ni una moda ambiental. Es un compromiso con la equidad, la salud, la economía local y el futuro común.

Todavía estamos a tiempo. Pero el tiempo de actuar no es diciembre. Es ahora.

Marco Andrés Jaramillo
Marco Andrés Jaramillo
Comunicador Social-Periodista de la Universidad de Antioquia, con amplia experiencia en Periodismo, Comunicación Organizacional, Relaciones Públicas y Televisión. Co-fundador de egoCity y director general.
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