En 2026, 2.450 personas participaron en la votación de Presupuesto Participativo en El Poblado, 865 menos que el año anterior. El resultado invita a revisar cómo se convoca a la comunidad, cómo se invierten los recursos y qué lugar tienen los jóvenes, las personas mayores, la cultura y la comunicación en el desarrollo del territorio.
Mientras Medellín registró 131.585 participantes en la votación de Presupuesto Participativo de 2026, en la Comuna 14 lo hicieron 2.450 personas. El año pasado habían participado 3.315. La diferencia es de 865 personas, una reducción cercana al 26 %.
La comparación necesita contexto: este año la votación en la ciudad duró seis días, cuatro menos que en 2025, y el total de participantes en Medellín también disminuyó, de 168.156 a 131.585. Eso no elimina la inquietud que deja El Poblado. ¿A cuántos habitantes llegó la convocatoria? ¿Conocían los proyectos, sus costos y sus posibles efectos en los barrios? ¿Sintieron que su voto podía incidir en las decisiones?
La forma de contar los resultados también importa. Telemedellín tituló su noticia como un «récord histórico» de participación. Entre colegas, vale la pena precisar a qué se refiere esa expresión: según la Alcaldía, el récord corresponde al promedio de votos por día, que pasó de 18.684 en 2025 a 21.930 en 2026. En el número total de participantes, en cambio, hubo una disminución. Explicar ambas cifras permite reconocer a quienes votaron sin perder de vista la pregunta que deja esta elección: ¿cómo logramos que más habitantes se involucren en las decisiones de su territorio?
El voto es apenas el comienzo
El Presupuesto Participativo no termina cuando se cierra la plataforma. Los proyectos elegidos deben convertirse en acciones que la comunidad pueda conocer, seguir y evaluar. Para ello hace falta información clara sobre los recursos asignados, los contratos, las personas beneficiadas, los lugares de ejecución y los resultados obtenidos.
También hace falta escuchar a los barrios. ¿Cómo se está reflejando la inversión de Presupuesto Participativo en el desarrollo social de El Poblado? ¿Las prioridades elegidas responden a las necesidades que viven sus habitantes? Son preguntas para la Alcaldía, las instancias de participación y toda la comunidad.
La veeduría ciudadana puede ayudar a responderlas. Seguir el recorrido del dinero público, pedir explicaciones y evaluar los proyectos es una manera de cuidar las decisiones colectivas.
Una invitación a los jóvenes beneficiarios de Sapiencia
Entre los proyectos presentados para la Comuna 14 figura Acceso a la Educación Superior, de Sapiencia, con un valor de $4.761.813.475. Es una inversión importante en oportunidades educativas. También invita a pensar en la relación entre quienes reciben ese apoyo y el territorio que lo hace posible.
A los jóvenes beneficiarios queremos invitarlos a conocer más su comuna, participar en las conversaciones de sus barrios y poner sus conocimientos al servicio de iniciativas comunitarias. Hay muchas formas de contribuir: escuchar a los vecinos, documentar problemas, acompañar procesos culturales, aportar ideas o ayudar a encontrar soluciones desde sus áreas de estudio.
Esa invitación debe ir acompañada de una responsabilidad institucional. ¿Existen espacios reales para que los jóvenes participen y compartan con la comuna lo que aprenden? ¿Las organizaciones y entidades les abren las puertas para hacerlo? La educación puede transformar una vida; cuando encuentra vínculos con la comunidad, su impacto puede llegar mucho más lejos.
Reconocer la voz de las personas mayores
Las personas mayores merecen una felicitación especial por su presencia y compromiso en los procesos comunitarios. Su memoria y experiencia ayudan a entender cómo ha cambiado El Poblado y qué se necesita para vivir bien en sus barrios.
El proyecto Dignificación y cuidado para las personas mayores, incluido en el tarjetón con un valor de $166.733.320, merece seguimiento. La comunidad debe poder conocer a quiénes llegan sus servicios, cómo se prestan y si responden a las necesidades expresadas por las propias personas mayores.
Su participación también debe tener un lugar en las decisiones futuras. Pensar la comuna desde distintas edades permite hablar con más profundidad del cuidado, la movilidad, el encuentro y la vida comunitaria.
¿Dónde quedan la cultura y la comunicación?
Que la cultura y la comunicación hayan quedado nuevamente por fuera de las prioridades elegidas abre otra conversación necesaria. ¿Se comprendió el alcance de estas propuestas? ¿Lograron conectar con las preocupaciones de los habitantes? ¿Qué debemos hacer para que más personas reconozcan su valor?
La cultura permite encontrarnos, cuidar las memorias de los barrios y crear formas de convivencia. La comunicación comunitaria ayuda a que los vecinos sepan qué ocurre, conozcan las decisiones públicas y encuentren maneras de participar. Ambas son necesarias para que las inversiones tengan sentido en la vida cotidiana.
Un territorio no es sostenible si la cultura y la comunicación no forman parte de sus pilares de desarrollo. Su ausencia entre los proyectos priorizados no debería cerrar el debate. Debería motivar propuestas mejor construidas con la comunidad y una conversación más amplia antes de la próxima votación.
El territorio necesita participación y seguimiento
Hay que valorar a las 2.450 personas de El Poblado que votaron. Y hay que preguntarse, con la misma seriedad, cómo convocar a quienes no participaron. Vecinos, jóvenes, personas mayores, comerciantes, organizaciones sociales e instituciones tienen razones para involucrarse: estas decisiones afectan la vida presente y futura de la comuna.
Conocer los resultados completos es el primer paso. El siguiente es acompañar la ejecución de los proyectos, pedir cuentas sobre los recursos y mantener abiertas las conversaciones sobre las prioridades que quedaron pendientes.
Cuando está en juego el territorio, participar no puede ser un gesto de un solo día. El Poblado necesita más voces para decidir, más información para comprender y más comunidad para vigilar lo que se hace con sus recursos.





